sábado, enero 03, 2009

Esta noche no, hoy salimos chicas solas

Tengo 12 años. Con la toalla alrededor de las caderas, dejando al descubierto mis ya enooormes tetas mi torso plano como una cuchilla de afeitar (acabo de terminar de leer Los puentes de Madison, y es así cómo tiene el pechamen el protagonista), me seco el pelo con otra (toalla) frotando fuerte, sin mariconadas. Me quedo un rato mirándome en el espejo. Consigo que me devuelva la imagen que yo quiero, ya tengo mucha práctica en eso. Me pongo el pijama.

La puerta está abierta y seguirá abierta. Mi madre podría ver todo el espectáculo desde la sala si quisiera. Pero no es una mujer especialmente curiosa. "Yo no entiendo a la gente curiosa, yo es que no soy nada curiosa", suele decir. Yo dejo la puerta abierta porque nunca he cerrado la puerta del baño para ducharme o lavarme los dientes o acicalarme. No voy a hacerlo ahora. Quizás me parezca que eso sería más curioso para la mujer no curiosa con la que vivo, lo cual es pelín absurdo. En fin, yo qué sé. Tengo 12 años, repito.

Preparo todo lo necesario. Pasta y cepillo de dientes, brocha redondica para esparcir el dentífrico y un botecito pequeño que contiene... agua (afterseiv). Procedo.

Extiendo pasta de dientes en mis manos y me la esparzo por la cara. Utilizo también la brocha redondida, bah, muy poco, es algo simbólico. Ahora me obligo a esperar unos minutos. Pero yo tengo el reloj mágico de los cocineros de la tele y sólo estoy unos segundos con la cara llena de Colgate. Menos mal. No sé si será por el fluor, pero la pasta me pica sobre granos y espinillas.

Llega ya el momento culmen, el precioso momento en que paso el cepillo de dientes, cual cuchilla de afeitar, por mi cara de pipiola preadolescente. Risrras, risrras, risrras, risrras. Aclaro el cepillo. Vuelta a empezar. Risrras, risrras, risrras. Y así hasta que ya no queda ni una pizquita de espuma de afeitar en mi juvenil rostro.

Ahora ya sólo queda echarme el fresco afterseiv. Cojo el botecito que contiene... agua y vierto su mágico contenido en mis manos, que las llevo enseguida a mi cara. Me doy unas pequeñas bofetadas en las mejillas, luego las acaricio para comprobar su suavidad. Yastá. Ya he terminado.
Voy a la sala. Y digo: el fluor es muy bueno para el cutis, ¿sabías? Y contesta: bueno, crema nunca te das.

Son las ocho y media y nos ponemos a ver el telediario de telecinco. Juan Ramón Lucas. Luego Mario Picazo. Y luego yo me voy enseguida a la cama después de releer un poco el primero de los libros de Harry Potter. Antes d
e acostarme, dejo preparado mi uniforme escolar y mi carpeta llena de dedicatorias en purpurina (muchas escritas por mí misma) y fotos de chicos con el pechamen desnudo recortadas de la Bravo. Pechámenes planos como cuchillas de afeitar, pechámenes como el mío hace un momento.

Mañana es un día importante. Laura Pepunto me dijo que esta tarde se hacía otro agujero en la oreja y me muero de ganas de vérselo. Laura Pepunto es muy amiga mía. Antes le parecía una niña repollo, pero como ahora molo mucho... Estoy a punto de dormirme feliz pensando en eso cuando me doy cuenta de que me he olvidado de hacer los deberes de lengua. Bueno, mañana me levanto a las siete y los hago.

Pero son las ocho y media de la mañana y todavía sigo durmiendo. Suena el teléfono, es mi madre. Que si ya he desayunado. Le miento, le digo que sí. Colgamos. ¡¡Menos mal que me ha llamado!! Se conoce que ayer no puse el despertador. ¡¡Vaya fallo!! Hago la cama, me uniformo rápidamente y voy al colegio.

Durante el corto trayecto, procuro no pensar en que no he hecho los deberes. Puedo hacerlos en el recreo. Lengua es a tercera hora. Qué felicidad estar sola por las mañanas. Qué felicidad ir sola al cole. Hasta hace no demasiado mi madre pagaba a una persona sólo para que me acompañara al cole (a dos minutos de mi casa). ¡¡Qué humillación!! No me extraña que fuera una paria.

Primera clase. Por poco llego tarde. Ya están todos mis compis. Laura Pepunto está copiando dibujos de un libro de mitología vasca que tiene. La saludo. ¿Te has hecho el otro agujero? No, al final me lo hago hoy. Qué guay, ya tendrás muchas ganas. Ssssssí. Le pregunto por los dibujos, por el libro del que los está copiando...

Y entonces entra I. Me voy a mi pupitre. Estamos todos extrañados. ¿Qué hace I. aquí? ¡¡Si ahora tenemos Soci!! Yo digo: ¡¡ahora tenemos Soci!! K. no puede venir a primera hora, así que nos hemos cambiado las clases. Ahora dais lengua y luego, después del recreo tenéis Sociales, explica ella.

Empalidezco. Por favor, que no revise los deberes. Por favor, que no revise los deberes. Bueno, me digo, sólo tengo una falta de deberes... Por otra no pasa nada. El problema es cuando acumulas tres faltas.

Por supuesto, revisa los deberes. ¡¡Pues no es perra ni nada esta tía!! Y yo, como siempre me da vergüenza reconocer que no los he hecho, digo que es que se me ha olvidado el cuaderno. Graso error. Entonces ella, malvada como no puede ser otra, me dice: pues tienes dos faltas, una de material y otra de deberes.

¡¡Ahora sí que la he cagado!! Me quedo el viernes hasta las seis en este puto colegio. Y lo peor no es eso, lo peor es que tengo que firmar una notita en casa. Y a I. no la engaño como a la imbécil de inglés particular, a la que le metí doblada una falsificación de la firma de mi madre el otro día.


Y entonces, no lo puedo evitar, se me saltan las lágrimas. Odio ser tan llorona, tan niña, tan tonta. Como aquella vez en cuarto que me eché a llorar delante de toda la clase porque A. estaba gritándome. Sigo siendo la misma niña llorona, ñoña, repollo. Dejo que resbalen las lágrimas, pero aguanto como puedo el sollozo, eso sí que no. Me pongo a garabatear en mi cuaderno, mirando fijamente sus hojas milimetradas.


En el cambio de clase, Laura Pepunto se acerca a mi pupitre. Venga, tía, no te preocupes, que yo también tengo tres faltas, así que nos quedamos juntas el viernes. Ya, pero mi madre se va a cabrear. Pero si tu madre no te castiga ni te pega ni nada, que la mía el otro día me dio una hostia... Ya, pero me echa la bronca. Si tu madre es súper maja, tú le dices a todo que sí y fuera.

Y me alegro un poco. Laura Pepunto es amiga mía. Y yo soy una colegiala rebelde. Y hoy a las cinco y media de la tarde sale Chenoa en la tele. Y hoy estaré sola en casa hasta las siete o así y podré verlo sin interrupciones. Claro que Chenoa fue delegada de clase y ha dicho en una entrevista a la Súper Pop que era muy aplicada y hacía siempre los deberes... ¿Qué me diría si me conociera y viera que soy una jovencita díscola? A todo esto: ¿CONTESTARÁ ALGÚN DÍA A MIS CARTAS?

***

Sí, nena, sí, contestará. Para entonces tú la habrás negado tres veces, pero a ella le dará igual. Y contestará con una foto firmada. Más adelante, empezará a felicitarte por tu cumpleaños, a felicitarte las Navidades...

E Ipunto dejará de hacerte duro. Y tú... bueno, no me gustaba, que quede claro... Vale, sí, esa perraca terminó gustándome un poco.

Queda inaugurada en esta bloguita la sección La máquina del tiempo. ¿Continuaré con ella? No lo sé.

Y hoy os dejo con
esto, mi canción favorita de aquel primer disco de Chenoa. ¿Qué SINO?

34 comentarios:

Bratz dijo...

Dejo aquí la letra de Chicas solas:

Sé que tu me quieres invitar
a una copa y a cenar,
sé que me querras besar
y a tu casa llevar.
Sé que vas a estar muy seductor
delicioso haciendo el amor,
pero he de decir que no
sin mal rollo ni rencor,
es que tengo un plan mejor.

Esta noche no,
hoy salimos chicas solas,
copas, risas, buen humor,
no te rayes, por favor.
Esta noche no,
hoy salimos chicas solas
no voy a necesitar
lo que tu me quieres dar.

El otro dia me arreglé,
me fui a la pelu y te esperé,
pero te salió una reunión,
me diste al fin un buen plantón.
Quieres hacerte perdonar,
quieres ponerme en un altar,
lo siento chico pero hoy no
sin mal rollo ni rencor,
es que tengo un plan mejor.

Esta noche no,
hoy salimos chicas solas,
copas, risas, buen humor,
no te rayes, por favor.
Esta noche no,
hoy salimos chicas solas
no voy a necesitar
lo que tu me quieres dar.

Esta noche no,
hoy salimos chicas solas na,na,na...

A mí especialmente guay me parece el momento en que le hacemos el coro las brazt: sí, chicas solas, chicas solas.

Chenoa dijo...

¡¡Te encontré, pilluela!! Conque me negaste tres veces, ¿eh? Pero todavía me recuerdas, que es lo que importa.

siquis dijo...

jijiji, chenoa, perdón, Chenoa te ha rastreado hasta aquí. Como toda buena stalker.

Chenoa dijo...

¿Como toda qué, siquis?

santa bernadette dijo...

Está claro que leer Los puentes de Madison es inapropiado a ciertas edades. Por entonces, tenían que haber puesto ante tus cándidos ojos, como mucho, La vida sale al encuentro o El camino, y así no se te habría cruzado por la cabeza fingir que te afeitabas -cosa tan impropia de una señorita- y habrías hecho los deberes, y, en todo caso, habrías aceptado con agradecimiento el castigo.
Pues éste es el que te conducirá hasta el señor.
Desagradecida. Sólo te faltaba decir que te sentías sola, y no en compañía de Jesús.

E. dijo...

La vida sale al encuentro lo leí a los once años.
En lo que tienes razón es en lo de aceptar con agradecimiento el castigo. Quizás si Ipunto hubiera proferido alguna frase venenosa tipo: es por tu bien...

ni neu dijo...

Pues perdóname si peco de sincera, pero desde luego parece que no aprovechaste sus lecciones. Tal vez fueras demasiado joven para aprender que Ignacio jamás habría mentido en semejante situación. Bien merecido que tenías aquel castigo, y más por haber mentido. Seguro que no diste gracias por él, ni aprovechaste para orar en las horas que te sobraban. Si Chenoa llega a saber que eras de tal guisa, para rato responde a tus misivas masivas.
Ruega ahora, alma perdida, que estás a tiempo.

Chenoa dijo...

Y efectivamente, no me habría gustado nada tu actitud. Te habría aconsejado como si sería tu hermana mayor. Eso es lo que yo siento contigo, como si serías mi hermana pequeña.

Marlene dijo...

Ja. Como una hermana pequeña, dice. Será zorra la tía.

(Lo siento, cari, sabes que soy muy celosa, muy territorial...)

La amiga okupa de epunto dijo...

Tia Jota como se nota k as sido maestrilla sienpre del lao de la opresion colega

juez maricón exnumerario dijo...

Queridas:
He llegado aquí desde el blog de un amigo al que tienen linkado, exnumerario como yo que como yo no ha terminado mal con la Obra. Sólo que él no es juez, y ha formado una familia.

Dejen de lado la ira.
Como hombre moderno, no aconsejaré como Bernadette que sufras y te mates, pero sí quisiera destacar las bondades de aderezar los días con una ciliciada ocasional, y el azote constante de nuestras mentes.
Hay que espolearse, y esa es la interpretación que uno da a las sabias palabras de Bernadette, que por algo tiene este nombre de cánida. Todo esto ayuda al hombre terreno a mantenerse alerta, a huir de la tentación, a aferrarse a la humildad que le es connatural.
No obstante, en el caso de la mujer, que no es capaz tan siquiera de aplicarse el autocastigo, a un pilar de la casa, y pegarlas fuerte con una Biblia, a poder ser de canto. Así que, autodisciplina, si es que ustedes se dicen viriles, lo demuestren.
Después lo de Chenoa, hija, te debes a tu público. No lo zarandees. Falsa, más que falsa.
He dicho.

E. dijo...

En cuentro sumamente excitante su mensaje, señor juez.
Por favor, ¡¡que una buena mujer me pegue duro!! (Hasta que diga Constantinopla).

Chenoa dijo...

Yo lo haré, epunto, yo lo haré.

María Llopis dijo...

Mierda, yo no puedo ser, no soy una BUENA mujer.

Virginie Depunto dijo...

Jodida E., no ha aguantado a dos latigándole al tiempo, se ha desmayado.
Chenoa, en serio, defínete.

Marlene dijo...

¡¡Sois todas unas zorras!! A mi novia la pego yo.

Y tú no te rías tan rápido, me da que eres una buscona.

Virginie Depunto dijo...

Gracias, Marlene. Me encanta que una bollera con un látigo en la mano me llame zorra.
Toma a tu novia, si a nosotras nos da lo mismo arre que so.

S. Bernadette dijo...

¡¡¡PERVERTIDAS!!!!
¡¡¡¡INVERTIDAS!!!!
¡¡¡¡ARDERÉIS EN EL INFIERNO!!!!

Sauron y Voldemor dijo...

Pues aquí, en el infierno, no se está tan mal.

juez maricón exnumerario dijo...

Ay, Bernadette, de verdad, estás del todo demodée, ¿que no sabes que está fatal visto condenar al colectivo gay/les? Sí, sí, inclusive entre nosotros, hija.
Fíjate, yo vivo sin vivir en mí.

Epunto dijo...

Juez marica, eres un falso.

Jonecita dijo...

¡Falso!

Anónimo dijo...

¡Falso!

María Llopis dijo...

¡Falso!

Virginie Depunto dijo...

¡Falso!

Marlene dijo...

¡Falso!

S. Bernadette dijo...

¡Falso Judas!

Sauron y Lord Voldemort dijo...

¡Falso!

juez maricón exnumerario dijo...

Se los diré en europeo, para que ustedes me comprendan mejor:
Son unos radicales.
Por otro lado, Sauron y Lord Voldemort, ustedes llegan tarde. Está claro que la que cerraba acá el diálogo era S. Bernadette con su correspondiente gracieta.
No voy a escribir más largo para que no parezca que soy el típico que escribe largo para que parezca que tiene la razón, como algún ejemplo famoso con denominación de origen que podríamos mentar.
Chao.

Chenoa dijo...

¿Se me pide que me defina? Bien, lo haré. De todas maneras, creía yo que considerábamos todas las identidades una ficción...Es lo que tenéis los posmodernos, que según os da el aire... En fin, por si alguien le interesa: soy pansexual, pero no siento más que un fraternal amor por Epunto, como ya he dicho.
No obstante, viendo que Marlene es una... mujer francesa y pasional, me retiro.

E. dijo...

¿Qué quiegues decig con eso, mala puta? ¿Con eso de fgancesa y pasional? Bastante tenemos con las injuguias de Enid Blyton, zoga.

Maglene, desde la cuenta de su hembga.

Lord Voldemort y Sauron dijo...

A ver, para el juez exnumerario: los malos siempre volvemos, más cuando los que nos han derrotado han sido un canijo gafoso y un hobbit.

Así que, ten cuidadito, amigo.

la juan dijo...

Madre mía, vengo de leer todo lo que acaesció en 111 comentarios del mundo mágico y muggle en mi bloguita... jajajajaj, qué graaaaaaande...!
Es usté una loca divina, E.
Y seguiremos, pero TENGO QUE SEGUIR ENCUADERNANDO COMPULSIVAMENTE.
;***

DIOS dijo...

El día del Armagedón está cerca. Os enviaré una gran nevada, La Gran Nevada, se hizo la luz, dejaron algunos escrito. Nadie interpretó que con la gran nevada, llegaría EL FIN...