¡¡No sabéis qué ilusión, pero qué ilusión más grande, grande, grande, enorme y mucho más ha sido volver a contactar con Ave Turuta, ahora conocida como Unicornio Negro!!
Para conocer más a Ave Turuta, os recomiendo leer este blog y este otro, también suyos. Y muy recomendables.
Allá por el 2005 yo era una chica de 15 años (cuando empecé a leer bolloblogs, el primero el de Ricci, tenía yo 14, y cuando empecé a grabarme los capítulos de Hospital Central para luego ver una y otra vez las escenas de Maca y Esther tenía 14) saliendo del armario, con dudas tales como "¿y si sólo soy asexual, y si lo que pasa es que nunca he sido la muy mejor amiga de otra niña y estoy planteándome equivocadamente el lesbianismo como opción?", "¿y si soy lesbiana por algún trauma o porque no conseguí gustar a los tres chicos que me gustaban en Primero de la Eso?, claro que, decía que me gustaban y ¿me gustaban de verdad? Si me gustaban tres, seguramente mucho cosquilleo amoroso no sentía. Perooo ¿y si...?"
En cualquier caso, lo que sabía era que me encantaba ver rollo bollo por todas partes, que Hospital Central nunca me había interesado y ahora me tenía enganchadísima, que me dio rabia no haber visto nunca Xena cuando leí aquello del subtexto lésbico y que me encantaba leer a la aupair, a la Ricci y... al Ave Turuta.
¡¡¡Cómo me gustaba a mí el blog de Ave Turuta: Crónica queer desde el imperio del mal. Guauuu, crónica queer... ¡¡Y anda que no me informé yo sobre la tal teoría queer!! Diréis: guauuu, ¿leíste al bueno de Foucalt o a Judith Butler o a Monique Wittig a esa edad? No, hombre, no. Leía el blog de Ave Turuta. Y el de acuarelacool. Y oye, a mí ya me valía.
Gracias al Ave, decidí que yo no iba a esconderme, que era importante estar fuera del armario. Pero, ¿cómo hacerlo? Yo ya les he dicho (creo) en alguna ocasión que no me gusta salir del armario, me da rabia tener que pasar por ese trance, cuando son los demás quienes te meten en el armario... Así que mi manera preferida de salir del armario es mentar que tengo novia, y seguir hablando, no dando tiempo a la reacción de "uy, lo que me has contado"... Supongo que lo que menos me gusta es que aun cuando lo digo de esta forma casual (o sea, cuando, de vez en cuando consigo seducir a una pobre incauta y entonces puedo decir que tengo novia), me tiembla la voz y no puedo evitar salir del armario en plan confesión. En fin, ya iré haciéndolo mejor.
En fin, que el caso es que siempre me acordaba del Ave cuando iba a salir del armario con alguien. Me acuerdo de cuando, en Primero de Bachiller, le dije a una compañera homófoba que yo era bollera. Así, además, bollera. Ella me dijo: pues es que si tú misma te llamas bollera, te estás automarginando. La automarginación, acabáramos. En fin, nada nuevo bajo el sol. A mí, incluso antes de ser bollera (o de saberlo) se me acusaba de automarginarme: es que al ser así tan rara tú, pues nos dan ganas de pegarte (los niños), es que al ser un poco raruna tú, les dan ganas de pegarte (los profes que me tenían ojeriza), mirad, niños, mirad qué buenina es Telita (los profes que me querían).
Que no, que estos no son cuentos de infancia, leñe, que soy muy jovenzuela pa estas cosas.
En cualquier caso, lo que sabía era que me encantaba ver rollo bollo por todas partes, que Hospital Central nunca me había interesado y ahora me tenía enganchadísima, que me dio rabia no haber visto nunca Xena cuando leí aquello del subtexto lésbico y que me encantaba leer a la aupair, a la Ricci y... al Ave Turuta.
¡¡¡Cómo me gustaba a mí el blog de Ave Turuta: Crónica queer desde el imperio del mal. Guauuu, crónica queer... ¡¡Y anda que no me informé yo sobre la tal teoría queer!! Diréis: guauuu, ¿leíste al bueno de Foucalt o a Judith Butler o a Monique Wittig a esa edad? No, hombre, no. Leía el blog de Ave Turuta. Y el de acuarelacool. Y oye, a mí ya me valía.
Gracias al Ave, decidí que yo no iba a esconderme, que era importante estar fuera del armario. Pero, ¿cómo hacerlo? Yo ya les he dicho (creo) en alguna ocasión que no me gusta salir del armario, me da rabia tener que pasar por ese trance, cuando son los demás quienes te meten en el armario... Así que mi manera preferida de salir del armario es mentar que tengo novia, y seguir hablando, no dando tiempo a la reacción de "uy, lo que me has contado"... Supongo que lo que menos me gusta es que aun cuando lo digo de esta forma casual (o sea, cuando, de vez en cuando consigo seducir a una pobre incauta y entonces puedo decir que tengo novia), me tiembla la voz y no puedo evitar salir del armario en plan confesión. En fin, ya iré haciéndolo mejor.
En fin, que el caso es que siempre me acordaba del Ave cuando iba a salir del armario con alguien. Me acuerdo de cuando, en Primero de Bachiller, le dije a una compañera homófoba que yo era bollera. Así, además, bollera. Ella me dijo: pues es que si tú misma te llamas bollera, te estás automarginando. La automarginación, acabáramos. En fin, nada nuevo bajo el sol. A mí, incluso antes de ser bollera (o de saberlo) se me acusaba de automarginarme: es que al ser así tan rara tú, pues nos dan ganas de pegarte (los niños), es que al ser un poco raruna tú, les dan ganas de pegarte (los profes que me tenían ojeriza), mirad, niños, mirad qué buenina es Telita (los profes que me querían).
Que no, que estos no son cuentos de infancia, leñe, que soy muy jovenzuela pa estas cosas.
Lo que decía es que cada vez que salía del armario (sabe Dios que este trance hay que pasarlo varias veces en la vida), me acordaba de Ave Turuta. Y me acuerdo de Ave Turuta cada vez que
lo hago. Y cada vez que no lo hago. Cada vez que no me atrevo a decir que soy bollera al resto de la familia (bien es cierto que los veo de tanto en vez y que no hablamos mucho de mis cosas-ay, espero no acabar comoRosana R.) porque temo que mi madre se enfade conmigo. Es verdad que tengo a mi primo en Facebook y mi Facebook es bastante bolluelo, y es verdad que digo a todo el mundo que estuve en la mani del Orgullo de Bilbao... Pero aún así, tengo miedo a que mi madre se enfade conmigo, porque hija, pa qué ir contando esas cosas... Ay, madre, está usted tan acostumbrada a guardar secretos y a confiarmelos sólo a mí (que no crea que no me halaga, en realidad), que supongo que es normal que espere lo mismo de mí.
En mi descargo diré que en realidad yo ya salí del armario (bueno, medio) con una tía mía cuando tenía 16 años. Y simplemente, me volvió a meter en él y cerró bien la puerta. Y llamó a mi madre para decirle que tuviera cuidado, que la adolescencia era una etapa de mucha confusión, que tenía que explicarme que hay hombres mu buenos, que no todos son como mi padre, blablabla...
En fin, que para mí Ave Turuta era como una inspiración o algo así, yo creo, vaya, las cosas que decía y así... Y a veces, levantaba la mano en clase, y decía: pues yo en un blog he leído que... Y el blog era el del Ave.
Y, no sé si esto sonará a muy locuela, pero en fin, me leen y ya saben que estoy merilota, así que... En fin, que para mí lo que decía Ave Turuta prácticamente iba a misa. Me acuerdo que tenía yo tres capítulos de The l word descargados de la mula, y el cuarto y el quinto en el horno. Bien es cierto que lo que ya había visto de la serie (con esa Jenny Shecter/Sarah Schuster más pesada que el copón) tampoco me había maravillado, pero en fin, entonces voy y leo al Ave despotricar sobre The l word. Y me dije, pues mira, esta serie, además de ser un culebronazo y no engancharme, dice Ave esto...
Y no he visto la serie completa hasta este año. Y en realidad no me he visto los capítulos enteros, sino los trozos en que salía Alice (oh, Leisha Hailey, oh: siquis, venga, llévame a ese cruceroooo, vengaaaa, porfaaaaaa, porfaaaaaa, ya, ya paro) y un poco más.
En fin, qué ilusión, Ave, qué ilusión... ¡¡Viva el youtube!!
P.S. Sí, mi madre tal como entró en la habitación, se marchó. Es de agradecer.
lo hago. Y cada vez que no lo hago. Cada vez que no me atrevo a decir que soy bollera al resto de la familia (bien es cierto que los veo de tanto en vez y que no hablamos mucho de mis cosas-ay, espero no acabar como
En mi descargo diré que en realidad yo ya salí del armario (bueno, medio) con una tía mía cuando tenía 16 años. Y simplemente, me volvió a meter en él y cerró bien la puerta. Y llamó a mi madre para decirle que tuviera cuidado, que la adolescencia era una etapa de mucha confusión, que tenía que explicarme que hay hombres mu buenos, que no todos son como mi padre, blablabla...
En fin, que para mí Ave Turuta era como una inspiración o algo así, yo creo, vaya, las cosas que decía y así... Y a veces, levantaba la mano en clase, y decía: pues yo en un blog he leído que... Y el blog era el del Ave.
Y, no sé si esto sonará a muy locuela, pero en fin, me leen y ya saben que estoy merilota, así que... En fin, que para mí lo que decía Ave Turuta prácticamente iba a misa. Me acuerdo que tenía yo tres capítulos de The l word descargados de la mula, y el cuarto y el quinto en el horno. Bien es cierto que lo que ya había visto de la serie (con esa Jenny Shecter/Sarah Schuster más pesada que el copón) tampoco me había maravillado, pero en fin, entonces voy y leo al Ave despotricar sobre The l word. Y me dije, pues mira, esta serie, además de ser un culebronazo y no engancharme, dice Ave esto...
Y no he visto la serie completa hasta este año. Y en realidad no me he visto los capítulos enteros, sino los trozos en que salía Alice (oh, Leisha Hailey, oh: siquis, venga, llévame a ese cruceroooo, vengaaaa, porfaaaaaa, porfaaaaaa, ya, ya paro) y un poco más.
En fin, qué ilusión, Ave, qué ilusión... ¡¡Viva el youtube!!
P.S. Sí, mi madre tal como entró en la habitación, se marchó. Es de agradecer.

12 comentarios:
Ilusión la mía, maja. Y encima, me permite recordar que... ¡sigues siendo joven! Yo ya no, ya no. Y cada día peor. Resulta que dentro de poco podría ser hasta tu madre o algo peor.
Es muy emocionante lo que has escrito, de verdad. Pero no emocionante-cocaína (snif snif) sino emocionante que pienses que yo haya sido como las Torres de Mallory de tu adolescencia (igual no sabes lo que son las torres de Mallory pero hazme caso: eran todas bollo).
Y es normal que te guste Alice. Normal. Porque eres lista.
:-) :-) :-)
Grande eres. Grande.
perdón. el comentario correcto era "insultante y asquerosamente joven". Así queda mejor, como más de bollo amargada y tal.
¡¡Que sí que sé lo que son las Torres Malory!! ¡¡Tengo todos los cursos de Torres de Malory!! ¡¡Me los compré hace unos meses.
¡¡Y a mi blog llegan todos los días buscando dos cosas: Katherine Moennig (yo no sé qué le ven a esta muchachita, de verdad te lo digo) y Enid Blyton!! Y luego buscan también otras cosas que no pueden decirse en horario infantil.
Y sí, en Torres de Malory toooooodaaaaaas eran booollooooosss... Todaaaaaas. Sobre todo Bill y Clarisa. Pero George de los cinco no era lesbiana. A George le gustaba su primito Julián, se notaba a la legua. A mí George me recuerda a ese personaje de But I´m a cheerleader que abandonaba el programa diciendo: ¡¡que no soy lesbiana, leñe!! ¡¡Que yo quiero ser un chico, pero me gustan los chicos!! O algo asín.
Es que George era transgénero, y gay. Era más que evidente.
Equilicuá. Y al pobre le decían cosas como: puedes comportarte como un chico y pretender ser un chico, pero eres una chica, y a las chicas hay que protegerlas. Que se lo decía Julián y George le quería tanto que no se enfadaba...
Y George: pues yo pensaba que a los chicos os molestaba proteger a las chicas, especia,mente cuando no queremos eso. Y Julián: pues mira, a los chicos bien educados les gusta proteger a sus hermanas y sus primas y a las chicas bien educadas (cosa rara) les gusta eso. Pero yo no te voy a tratar como a una chica, educada o no, sino como a un chico al que conviene vigilar. Y George iba y se reía... Y a mí se me parte el corazón con esto y qué rabia, qué rabia que sea Julián el jefe de Los Cinco. Me da igual que sea el mayor, George lo mola más, que tiene perro e isla propia.
Grande... Hospital Central... te quiere tu mamá, bueno mejor tu papá.
:))
No, mi mamá me quiere, mi mamá... Mi papá ni idea... JAJAJAJ.
No hay que olvidar las raíces de una, nunca, nunca, nunca...
Madremía, finales del 2004: grabo Hospital Cetral porque en un capítulo salía Chenoa y aunque yo ya no tenía esa fiebre fan, pues bueno, donde hay fuego siempre quedan rescoldos... Y lo que me encuentro es mil veces mejor: la doctora Wilson (de abolengo la tía) seduciendo a una pobre enfermerita confundida.
Y entonces al día siguiente me registro en el foro de telecinco y...
Madremía, 2004, se dice pronto... Todavía estábamos estrenando el siglo...
Qué ilusión que me hayas comentado, SúperCrissss... Yo creo que deberías hacerte otro blog. Molaría muchísimo, molaría cantidubi.
Ahhhh, ostrassss... te refieres a ti, cuando dices lo de mamá, mejor papá... Jajajajajaj. Ay, Cris, no sabes tú la alegría que me daría que sedujeras a mi madre, no puedes imaginártelo, jajajajaj.
jajajajaja, seguro q no tanta como a mi... hablaríamos de las diferencias entre las drogas duras y las blandas, siempre las blandas, ehhh??
Por cierto la muy zorra sigue cabreada, esto me va a costar mucho sacrificio sexual ¬_¬
Q tal llevas esos cuadernos de vacaciones Santillana??? que yo soy un padre comprometido :)
Jajaj, los llevo... A ver, papa (sin tilde), los llevo impolutos... Vaya, que no les he quitao el precinto.
Está haciéndose la durita, pero está pasándose, ¿no?
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